Comunicado del Embajador Representante Permanente de Tailandia ante las Naciones Unidas, S.E. el Sr. Cherdchai Chaivaivid, en la reunión privada del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas bajo el tema del orden del día "Amenazas a la paz y seguridad internacionales" el 25 de julio de 2025, en el Salón del Consejo de Seguridad, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York

Comunicado del Embajador Representante Permanente de Tailandia ante las Naciones Unidas, S.E. el Sr. Cherdchai Chaivaivid, en la reunión privada del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas bajo el tema del orden del día "Amenazas a la paz y seguridad internacionales" el 25 de julio de 2025, en el Salón del Consejo de Seguridad, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York

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Versión pronunciada

Señor Presidente,

Quisiera expresar nuestro agradecimiento por convocar esta reunión y agradecer al Secretario General Adjunto Khiari por su amable presentación.

Señor Presidente,

Siempre ha sido un honor dirigirme al Consejo de Seguridad. Sin embargo, con profundo pesar, hoy me veo obligado a hablar bajo las circunstancias más graves: el acto de agresión no provocada por parte de Camboya amenaza la soberanía, la integridad territorial y, lo más importante, la vida de civiles inocentes en Tailandia, una nación comprometida con la paz, como todos en este salón bien sabemos.

Permítanme aclarar los hechos. Tailandia siempre ha considerado a Camboya como un vecino cercano y miembro entrañable de la familia de la ASEAN. Desde la independencia de Camboya en 1953, Tailandia no ha escatimado esfuerzos en apoyar su proceso de paz, construcción nacional y desarrollo, a través de los Acuerdos de París de 1991 y su adhesión a la ASEAN en 1999. Durante décadas, nuestras dos naciones han colaborado de buena fe en beneficio mutuo de nuestros pueblos.

Pero, como ocurre con vecinos colindantes, Tailandia y Camboya han tenido ciertos desafíos y desacuerdos; y es precisamente en estos momentos cuando el diálogo, y no la violencia, debe prevalecer. Por eso estamos hoy aquí en esta misma sala.

Señor Presidente,

El 28 de mayo tuvo lugar un enfrentamiento menor en la frontera entre Tailandia y Camboya. En ese momento, las tropas tailandesas realizaban patrullajes rutinarios en rutas establecidas dentro del territorio tailandés. En respuesta a los disparos no provocados por parte de las tropas camboyanas hacia territorio tailandés, las fuerzas tailandesas se vieron obligadas a tomar medidas proporcionales y apropiadas en legítima defensa, de conformidad con el derecho internacional. Tailandia siempre ha creído que los canales bilaterales son el medio más eficaz para abordar incidentes de este tipo. Por ello, solicitamos una reunión de la Comisión Conjunta de Fronteras, como mencionó el presentador, que efectivamente se celebró el 14 de junio en Phnom Penh.

A pesar de los esfuerzos en curso, los días 16 y 23 de julio, personal del ejército tailandés pisó minas terrestres mientras patrullaba, nuevamente, dentro del territorio tailandés. Como resultado, dos soldados sufrieron heridas graves con discapacidad permanente, mientras que otros resultaron heridos de gravedad. La evidencia confirma que las minas fueron colocadas recientemente en zonas previamente desminadas. Cabe destacar que Tailandia destruyó completamente todas las minas antipersonales, incluso aquellas retenidas para investigación y entrenamiento, en 2019. En cambio, según su propio informe anual de transparencia, hasta diciembre del año pasado, Camboya seguía conservando este tipo de minas. Esto constituye una clara violación del derecho internacional, de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonales, también conocida como Convención de Ottawa, de la cual Tailandia y Camboya son Estados Parte, y contradice el espíritu de la Declaración de Siem Reap-Angkor adoptada en noviembre de 2024.

Frente a esta grave situación, Tailandia envió dos cartas al Presidente designado de la 22ª Reunión de los Estados Parte de la Convención, proporcionando detalles de los incidentes y condenando estos actos como violaciones deliberadas a nuestra soberanía e integridad territorial. Además, Tailandia envió una carta al Secretario General de la ONU solicitando aclaraciones al Gobierno de Camboya conforme al Artículo 8, párrafo 2, de dicha Convención.

Luego, ayer, 24 de julio, a las 08:20 hs., tropas camboyanas con artillería pesada abrieron fuego contra un puesto militar tailandés en Ta Muen Thom, provincia de Surin. Poco después, las tropas camboyanas lanzaron ataques indiscriminados en territorio tailandés, abarcando cuatro provincias: Buriram, Surin, Si Sa Ket y Ubon Ratchathani. Este acto de agresión ilegal e indiscriminado, y permítanme subrayar la palabra INDISCRIMINADO, causó graves daños y sufrimientos a civiles inocentes. Cuatro niños murieron y otros cuatro resultaron gravemente heridos. Infraestructuras civiles, incluyendo un hospital y una escuela, también sufrieron daños significativos. Hasta las 09:00 hs. del 25 de julio, los ataques dejaron un saldo de 14 muertos y 46 heridos, 13 de ellos en estado crítico. Permítanme repetir las palabras: “No desvíen la mirada.” [Mostrando imágenes de víctimas civiles] Hace solo 24 horas, un hospital, una estación de servicio y viviendas civiles fueron atacadas. Una familia de cuatro personas que hacía compras entró a una tienda. Tres de ellos, la madre y sus tres hijos, no salieron con vida. No desvíen la mirada. Más de 130.000 personas han sido evacuadas de sus hogares.

Tailandia condena en los términos más enérgicos los ataques indiscriminados e inhumanos de Camboya contra civiles, infraestructuras civiles y servicios públicos, especialmente hospitales, lo cual constituye una violación de los Convenios de Ginebra de 1949, específicamente del Artículo 19 del Primer Convenio y del Artículo 18 del Cuarto Convenio.

Señor Presidente,

Esta serie de actos de agresión armada no provocados y premeditados por parte de las fuerzas armadas camboyanas constituye también una grave violación del Artículo 2, párrafo 4, de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los Estados, así como de los principios de buena vecindad, coexistencia pacífica y solidaridad de la ASEAN.

A pesar de ejercer la máxima moderación, Tailandia se ve ahora obligada a actuar en legítima defensa bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU. Nuestra respuesta, y permítanme reiterarlo, está estrictamente limitada en alcance, es proporcional y se dirige exclusivamente a neutralizar el peligro inminente que representan las fuerzas armadas camboyanas. Todas las medidas están orientadas únicamente a objetivos militares legítimos, con todos los esfuerzos posibles para evitar daños a civiles.

La posición de Tailandia es clara y coherente: defendemos los principios de no injerencia en los asuntos internos de los Estados, y reafirmamos nuestro pleno respeto por la soberanía nacional y la integridad territorial, principios que constituyen la base del orden internacional y la estabilidad regional.

Como nación amante de la paz, señor Presidente, Tailandia rechaza categóricamente el uso de la fuerza como medio para resolver disputas internacionales, y sigue firmemente comprometida con la solución pacífica de controversias conforme a la Carta de las Naciones Unidas. En este espíritu, Tailandia ha estado en contacto activo con Camboya durante los últimos dos meses a través de varios mecanismos bilaterales, incluida la mencionada Comisión Conjunta de Fronteras (JBC), con el objetivo de resolver diferencias y evitar una mayor escalada. Miembros del Consejo, es profundamente lamentable que Camboya haya evitado deliberadamente un diálogo significativo y, en cambio, haya buscado internacionalizar el asunto para servir a sus propios fines políticos.

Respecto a la acusación de haber dañado el área circundante y las estructuras del Templo de Preah Vihear, permítanme reiterar que Tailandia ha ejercido su derecho inherente de legítima defensa conforme al derecho internacional, basado en los principios de distinción, proporcionalidad, precaución y necesidad militar. Todas las acciones de respuesta estuvieron estrictamente, repito, limitadas a objetivos militares legítimos.

Ninguno de los intercambios de fuego entre las fuerzas armadas tailandesas y camboyanas tuvo lugar cerca del Templo de Preah Vihear. Los sitios más cercanos se encuentran en los alrededores de Phu Ma Khua, aproximadamente a 2 kilómetros del templo. El templo en sí está completamente fuera del alcance de cualquier operación militar tailandesa. Es imposible que proyectiles o fragmentos provenientes de los intercambios en Phu Ma Khua hayan alcanzado o causado daños significativos al templo.

Por tanto, dicha declaración es infundada, lamentable y profundamente decepcionante. No es más que la difusión de desinformación. Tailandia insta a Camboya a abstenerse de difundir información falsa o engañosa que politice o distorsione el patrimonio cultural. Esperamos sinceramente que Camboya actúe de buena fe y cumpla con sus obligaciones internacionales para garantizar la protección del patrimonio cultural.

Sobre el uso de municiones de racimo, Tailandia desea reafirmar que sus acciones militares se rigen por los principios de distinción, proporcionalidad y necesidad militar. Las municiones de racimo se emplean exclusivamente contra objetivos militares.

Señor Presidente,

Tailandia insta a Camboya a cesar de inmediato todas las hostilidades y actos de agresión, y a reanudar el diálogo de buena fe.

Muchas gracias.